El «Cyber Grand Challenge» (CGC) de la DARPA
Esta semana, Las Vegas acogió lo que los organizadores denominaron el primer torneo de piratería informática del mundo en el que participaron exclusivamente máquinas. El Cyber Grand Challenge (CGC) de la DARPA puso a prueba siete máquinas diseñadas para detectar, verificar y corregir fallos de software en tiempo real, sin intervención humana. La proliferación mundial de puntos finales —todos los ordenadores portátiles, dispositivos móviles, servidores, servicios en la nube y demás dispositivos conectados dentro de una red corporativa— ha incrementado de forma exponencial las superficies de ataque de la red y nos ha hecho más vulnerables a sufrir una filtración de datos… a pesar del aumento del gasto en seguridad informática. Un software defectuoso y vulnerable a exploits es solo una de las innumerables formas en que un terminal puede llegar a encontrarse en una situación que suponga un riesgo para una organización.
El «Challenge» pone de relieve uno de los debates más importantes del mundo actual de la ciberseguridad: ¿Cuál es el equilibrio adecuado entre el ser humano y la máquina a la hora de garantizar la seguridad de nuestra información más importante? ¿Podemos aplicar la automatización a ámbitos de problemas de seguridad en los que los seres humanos nunca podrán, en absoluto, seguir el ritmo? La enorme rapidez con la que se desarrolla software nuevo —e inevitablemente plagado de errores— y las infinitas formas en que los atacantes podrán aprovecharlo han supuesto un gran reto para la seguridad de las aplicaciones desde hace años.
Solucionar la falta de rapidez y visibilidad en materia de ciberseguridad
Mediante el uso de la inteligencia artificial, el Challenge pretende resolver dos problemas concretos relacionados con la falta de rapidez y visibilidad en el ámbito de la ciberseguridad: en primer lugar, las vulnerabilidades de software pasan desapercibidas durante unos 300 días, de media. En segundo lugar, la implementación completa de parches para subsanar las vulnerabilidades de una red puede llevar semanas o meses, tiempo en el que los sistemas críticos podrían haber sido ya objeto de un ataque. Sin embargo, a los equipos de operaciones de TI no les falta tecnología; lo que sí les falta son herramientas que recopilen datos precisos y completos y que automaticen las tareas de gestión con rapidez y fiabilidad. Las soluciones heredadas, diseñadas para una época anterior a la virtualización y la nube, simplemente no están a la altura de las exigencias actuales en materia de tecnologías de la información.
Como señaló recientemente Cade Metz, de WIRED: «El problema es que la magnitud del problema al que se enfrentan estos bots —incluso dentro de los límites de este concurso, y mucho más en el mundo real— es inmensa». Los bots no disponen de tiempo suficiente para comprobar todas las posibilidades matemáticas. «Los seres humanos pueden acelerar este proceso mediante la intuición —orientándose hacia áreas de ataque especialmente prometedoras—, pero las máquinas no pueden hacerlo».
Entonces, ¿cuál es la solución?
Creemos que la respuesta pasa por combinar la automatización pionera que probablemente surgirá del CGC con la experiencia y la intuición de los «cibercazadores» y los equipos de TI. Debemos automatizar las tareas sencillas, lo que servirá para potenciar la capacidad de afrontar los retos que aún requieren la intervención humana, pero también para ir trasladando continuamente las tareas de esta última categoría a la primera.
En definitiva, resulta difícil garantizar una seguridad informática constante, ya que los equipos de seguridad y de informática suelen trabajar de forma aislada y las herramientas heredadas no son fiables. Al aprovechar el potencial de la automatización en el ámbito de la seguridad, podemos seguir el ritmo de los cambios de una forma que los seres humanos, por sí solos, no podrían ni siquiera aspirar a lograr. Los seres humanos y la tecnología, en conjunto, cuentan con la rapidez necesaria para detectar y subsanar los ataques informáticos, y deberían constituir una piedra angular de cualquier estrategia de ciberseguridad. Aplaudimos la iniciativa del CGC y esperamos con interés ver qué nuevas innovaciones surgen de ella.
Acerca del autor: Jason Truppi, director de gestión técnica de cuentas en Tanium, es un profesional de la tecnología de toda la vida y antiguo agente del FBI. Jason cuenta con muchos años de experiencia en el ámbito de los sistemas de información y la seguridad. Antes de incorporarse a Tanium, Jason trabajó como agente cibernético del FBI en la ciudad de Nueva York, donde se ocupó de algunos de los casos más importantes del país relacionados con la seguridad nacional y las intrusiones cibernéticas de carácter delictivo. Posteriormente fue ascendido al cargo de agente especial supervisor en Washington D. C., donde se encargaba de investigar casos graves de filtración de datos, hacktivismo y ciberchantaje. En Tanium, Jason contribuye a mejorar nuestros productos de ciberseguridad para que los responsables de la seguridad de las redes corporativas puedan actuar a una escala aún mayor. Está aplicando sus habilidades y experiencia en respuesta a incidentes, pruebas de penetración, análisis e inteligencia sobre amenazas para ayudar a resolver la actual epidemia de fraudes en materia de ciberseguridad.
