Las personas con discapacidad visual suelen enfrentarse a dificultades en su vida cotidiana, ya que esto puede limitar su capacidad para alcanzar sus objetivos o obligarles a recurrir a soluciones alternativas para lograrlos. Es imposible pasar por alto los paralelismos con la ciberseguridad y las operaciones de TI. Las organizaciones deben saber con claridad qué activos tienen bajo su gestión, por dónde circulan los datos y dónde podría haber motivos de preocupación.
Lamentablemente, muchos equipos de TI se enfrentan a diversos problemas relacionados con la falta de visibilidad. Esto da lugar a los puntos ciegos en los que prosperan los riesgos cibernéticos y las actividades maliciosas. La corrección de estas deficiencias debería ser una prioridad para cualquier responsable de TI.
¿Qué está en juego?
Las empresas se están expandiendo a un ritmo prodigioso. A pesar de que se avecinan nubes de tormenta en el ámbito macroeconómico, la necesidad de impulsar un crecimiento sostenible sigue siendo tan acuciante como siempre. Esto significa apostar aún más fuerte por lo digital, ya se trate de dispositivos terminales para trabajadores a distancia o de contenedores basados en la nube. El resultado es que la mayoría de las organizaciones se ven ahora obligadas a gestionar un entorno informático complejo y distribuido en el que conviven tecnologías heredadas y modernas.
Obtener una visibilidad completa de este entorno es fundamental por dos motivos: para evitar el gasto innecesario en recursos infrautilizados y licencias sobrantes, y para detectar, contener y subsanar cualquier posible riesgo de seguridad.
Las consecuencias financieras y para la reputación de un fallo podrían ser considerables, y una infracción grave derivada de las carencias en la visibilidad de los sistemas informáticos podría suponer un coste de millones. Eso supone 9.4m dólares por cada filtración de datos en EE. UU., aunque el impacto de una interrupción grave provocada por un ransomware podría ser muchas veces mayor.
Entonces, ¿cómo se manifiesta esta falta de visión en las operaciones de TI y la ciberseguridad, y cómo podemos solucionarla?
¿Cuáles son los principales retos en materia de visibilidad de las tecnologías de la información?
La analogía con la vista humana resulta muy acertada. Podemos señalar varios retos relacionados con la visibilidad de las tecnologías de la información que se corresponden con condiciones físicas bien conocidas. Entre ellos se incluyen:
Visión de túnel: Los equipos están tan centrados en sus propios productos, servicios o datos que cualquier aspecto secundario pasa prácticamente a ser inexistente. Esto significa que no prestan suficiente atención a lo que ocurre en las fases previas y a cómo ello podría afectar a sus operaciones actuales y a su visibilidad, ni a cómo las imprecisiones en el momento actual podrían afectar al estado de los sistemas posteriores.
Este tipo de visión limitada suele ser consecuencia de la existencia de múltiples herramientas de gestión de TI aisladas entre sí, en las que cada equipo trabaja con su propio conjunto de datos, casi como si se tratara de un departamento de TI paralelo. Para solucionar esto, es imprescindible contar con una única fuente de información veraz, generada a partir de una plataforma centralizada.
Visión fragmentada: . Al igual que la visión de túnel, este fenómeno suele afectar sobre todo a los responsables de la toma de decisiones de alto nivel de una organización. El problema surge porque deben gestionar prioridades contrapuestas derivadas de distintos conjuntos de datos que no concuerdan entre sí. No está claro cómo, ni siquiera si estas prioridades forman parte del mismo objetivo.
Visión doble: Esto también puede deberse a la falta de datos unificados y coherentes entre los departamentos de TI y de seguridad. ¿Ha intentado alguna vez conducir con dos aplicaciones de mapas activadas al mismo tiempo? Es posible que intenten llevarle por caminos diferentes, generando caos e incertidumbre allí donde debería haber calma y claridad. Disponer de información precisa y centralizada es la única forma de tomar decisiones con seguridad.
Visión borrosa: Cuando circula un exceso de datos entre los equipos de TI y de seguridad, la información útil puede perderse entre el ruido. Podemos llevar esta analogía un paso más allá. La miopía (visión corta) explica el problema de los equipos de TI que se centran tanto en los detalles que no ven el bosque por los árboles.
No se tiene en cuenta en absoluto los sistemas posteriores ni los objetivos actuales. Por otra parte, la hipermetropía (visión lejana) hace referencia a aquellos equipos que comprenden el panorama general —sus objetivos empresariales globales—, pero carecen de los detalles concretos necesarios para alcanzarlos.
Presbicia (vista de la vejez): Como su nombre indica, se trata de una afección derivada de la vejez. Los datos antiguos son datos que han perdido relevancia. Aunque la información histórica puede ayudar a identificar tendencias, tareas como la respuesta ante incidentes, la detección de amenazas y la gestión de cambios o de incidencias requieren datos puntuales y precisos. Cuanto más tiempo se tarde en obtener datos sobre su entorno informático, menos valiosos serán.
Astigmatismo: Por último, tenga en cuenta esta causa de visión borrosa, que suele deberse a una discrepancia entre las curvas del cristalino en el interior del ojo. En el ámbito de las tecnologías de la información y la ciberseguridad también suele darse un desajuste entre la herramienta elegida y la tarea para la que se utiliza.
Considere, por ejemplo, el uso indebido de las soluciones de detección y respuesta en terminales (EDR) para realizar un inventario de activos. Dado que los distintos equipos suelen tener sus propias herramientas preferidas, esto da lugar, una vez más, a múltiples versiones de la verdad. La verdad no es un término medio.
Ver y saber qué hacer
En esencia, las organizaciones no pueden gestionar, proteger, asegurar, administrar ni poner en marcha aquello que no pueden ver adecuadamente. En el caso más extremo, puede haber importantes lagunas en su entorno que dejen los activos informáticos sin gestionar y sin protección. Pero no basta con «ver» simplemente todo.
Esto puede aportar conocimientos sobre el entorno informático, pero no garantizará necesariamente la sabiduría, a menos que los equipos dispongan del contexto necesario para actuar con decisión. Es posible que detecten algo sospechoso, pero ¿supone ese administrador que accede a esa base de datos concreta un riesgo real para la empresa que deba gestionarse? Solo el contexto adecuado lo dirá.
Este tipo de toma de decisiones eficaz requiere profesionales de las tecnologías de la información cualificados, pero también depende de contar con las herramientas adecuadas. Esto supone disponer de una única fuente de información centralizada para la gestión del parque de terminales, con el fin no solo de ofrecer visibilidad casi en tiempo real con rapidez y a gran escala, sino también de contar con el control necesario para adoptar medidas correctivas con celeridad.
Cuanto más sepa, mejores decisiones podrá tomar. Esto depende fundamentalmente de que se disponga de datos precisos, oportunos y exhaustivos.
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