Los últimos 12 meses han supuesto un período difícil para muchos organismos gubernamentales estatales y locales que tratan de reforzarse frente a las frecuentes e implacables amenazas cibernéticas. Antes de que finalizara el año 2019, el Departamento de Seguridad Nacional publicó unas directrices destinadas a ayudar a estos organismos —así como a las pequeñas empresas— a prepararse frente a las amenazas cibernéticas.
Gran parte de las recomendaciones ofrecidas constituyen un paso en la dirección correcta y, como siempre, estas publicaciones brindan la oportunidad de reforzar los debates críticos sobre qué es lo que realmente va a hacer que los organismos estatales y locales sean más resilientes ante las perturbaciones. A continuación expongo mi opinión sobre algunos de los puntos destacados de las directrices del DHS.
Una única plataforma unificada
El DHS enumera las siguientes medidas como acciones esenciales llevadas a cabo por equipos de TI eficaces, que han
- Se ha determinado qué elementos hay en su red. Se han mantenido inventarios de los activos de hardware y software para saber qué elementos están en funcionamiento y cuáles corren riesgo de sufrir un ataque.
- Actualizaciones automáticas optimizadas para todos los sistemas operativos y el software de terceros
- Se han implementado configuraciones seguras para todos los activos de hardware y software
- Se ha eliminado de los sistemas el hardware y el software no compatibles o no autorizados
- Se han aprovechado los ajustes de seguridad del correo electrónico y del navegador web para proteger contra mensajes de correo electrónico falsificados o modificados y páginas web no seguras
- Se han establecido políticas de integridad de las aplicaciones y de listas blancas para que solo se permita la carga y el funcionamiento de software autorizado en sus sistemas
Las agencias no se están haciendo ningún favor al intentar llevar a cabo estas acciones utilizando un conjunto de herramientas puntuales dispares. El uso de una única plataforma no solo es la mejor forma, sino también la única forma de garantizar una visibilidad y un control totales sobre los activos y las aplicaciones críticos, sin que haya lagunas en cuanto a los terminales que se pueden supervisar y gestionar.
Gestión de dispositivos finales y restricción del acceso
El DHS explica que establecer privilegios de acceso autorizados «requiere saber quién opera en sus sistemas y con qué nivel de autorización y responsabilidad». ¿Le ofrece su tecnología actual una visibilidad casi en tiempo real de todos los terminales, junto con una rápida identificación de los nuevos dispositivos que se conectan a la red —ya sea en el perímetro, en el centro de datos o en la nube—?
Me reúno con muchos responsables de TI de agencias que consideran que pueden identificar la mayoría de los activos con rapidez. Sin embargo, la parte del «control» dentro del concepto de visibilidad y control es igual de importante; las organizaciones deben poder adoptar las medidas adecuadas dentro de la plataforma para incorporar los dispositivos a la gestión y, en caso necesario, ponerlos en cuarentena en un segmento aislado de la red. Ahora mismo.
Gestión de la información confidencial
«Sus datos, su propiedad intelectual y el resto de información confidencial constituyen la base de su organización», escribe el DHS.
Esto parece obvio en esta época en la que las normativas sobre protección de datos son cada vez más estrictas, pero las organizaciones que no disponen de una visibilidad completa sobre dónde se encuentran los datos potencialmente sensibles no pueden garantizar de forma adecuada que se hayan establecido los controles pertinentes para protegerlos. Así de sencillo. Su tecnología debe ser capaz de identificar qué información se almacena y dónde, cómo se está utilizando, si ese nivel de uso es adecuado, y que todas esas métricas estén actualizadas en este preciso momento, no a fecha de ayer ni de la semana pasada.
Eficacia del parche
El DHS dedica una sección de sus directrices a la gestión de parches. El motivo es que las organizaciones con una higiene informática deficiente suelen tener un nivel insuficiente de parches o son incapaces de determinar el estado de eficacia de los parches en todo su entorno informático.
Para muchas organizaciones, la aplicación de parches en el entorno real ha resultado difícil de llevar a cabo, y muchos de los productos existentes —incluso aquellos que pretenden especializarse en la gestión de parches— son poco fiables y, cada vez más, poco dignos de confianza, ya que se han desarrollado utilizando tecnología que tiene años o incluso décadas de antigüedad. Las organizaciones deberían poder contar con una plataforma simplificada capaz de gestionar rápidamente los cambios y verificar de forma inmediata que los parches se han aplicado correctamente en redes complejas y distribuidas (incluidos los dispositivos en itinerancia), con el fin de aumentar la eficacia general de los parches, tanto para los sistemas operativos como para las aplicaciones de terceros.
¿Le interesa ver cómo funciona Tanium? Concierte una demostración e individual o participe en nuestro seminario web semanal. Hable con nuestros expertos en Tanium en nuestros próximos eventos « » ().
