Los datos de los alumnos y del personal están en peligro
Los ataques de ransomware están aumentando, y los centros de educación primaria y secundaria son uno de los principales objetivos. El sistema de enseñanza pública de EE. UU. da empleo a más personas — , unos 6.6 millones (se abre en una nueva pestaña) — que cualquier otro sector del país. Los sistemas informáticos de los colegios públicos almacenan una enorme cantidad de información de carácter personal (PII), entre la que se incluyen nombres, direcciones particulares y números de la Seguridad Social, de más de 50 millones de alumnos (se abre en una nueva pestaña). Los centros educativos son objetivos atractivos para los ciberdelincuentes debido a su tamaño, su situación financiera y la gran cantidad de datos personales que gestionan.
Dada la proliferación del software de código abierto y las herramientas gratuitas, junto con la existencia de un mercado masivo para la compra de datos personales robados que pueden utilizarse para abrir cuentas bancarias o solicitar préstamos, los ciberdelincuentes están dispuestos a pagar entre 250 y 350 dólares por los datos personales de un estudiante (se abre en una nueva pestaña) en la web oscura.
Dado que millones de estudiantes de todo el país utilizan ordenadores portátiles, tanto los proporcionados por el centro educativo como los personales, desde las instalaciones del centro o de forma remota, el número de dispositivos conectados se ha disparado, lo que facilita más que nunca a los ciberdelincuentes la tarea de perturbar el proceso de aprendizaje y pone en peligro los datos tanto de los estudiantes como del personal. A pesar del mayor nivel de concienciación, el 44 % de las organizaciones educativas fueron víctimas de un ataque de ransomware entre 2020 y 2021. A diferencia de los hospitales o los bancos, que también almacenan datos confidenciales, la mayoría de los centros educativos del programa K–12 disponen de una fracción del presupuesto y del personal necesarios para gestionar este riesgo, razón por la cual los ataques están aumentando, lo que pone en peligro a los alumnos.
Fortalecimiento de la seguridad cibernética en los centros de enseñanza primaria y secundaria
En febrero, la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de las Infraestructuras (CISA) publicó la tercera edición de la «Guía de seguridad para centros educativos de primaria y secundaria (K-12)» y la «Herramienta de evaluación de la seguridad escolar (SSAT)» (se abre en una nueva pestaña), cuyo objetivo es ayudar a los centros educativos de primaria y secundaria a reforzar su nivel de seguridad y protegerse frente a una amplia gama de amenazas dirigidas.
El subdirector ejecutivo de Seguridad de Infraestructuras de la CISA, el Dr. David Mussington, afirma que «la Guía de Seguridad Escolar K-12 actualizada de la CISA y la SSAT proporcionan a los centros educativos nueva información fundamental, herramientas prácticas y medidas concretas que pueden poner en práctica de inmediato —y con una inversión económica mínima— para mejorar su seguridad física y proteger mejor a los alumnos, los profesores y el personal». «Esto forma parte del esfuerzo continuo de [la CISA] por poner a disposición de las comunidades de todo el país información sobre la seguridad en los centros educativos».
Si bien la Guía se centra principalmente en la seguridad física, también destaca las tecnologías que pueden integrarse en el enfoque para garantizar la seguridad de los alumnos, entre ellas el circuito cerrado de televisión (CCTV), los mecanismos de cierre automático de puertas y ventanas y los sistemas de control de acceso. Estas soluciones exigen que los administradores de operaciones de TI y de seguridad sopesen las ventajas de contar con capas adicionales de protección frente al aumento de la carga de trabajo que supone la gestión de la tecnología y los riesgos de que dichos servicios puedan verse comprometidos. La toma de control del sistema de videovigilancia plantea preocupaciones en materia de privacidad personal, ya que podrían incautarse imágenes y vídeos de los alumnos, y podrían hacerse con el control de los sistemas de control de acceso vinculados a los sistemas informáticos y los servidores del centro educativo. La mala noticia es que basta con un único terminal desprotegido o una cuenta mal configurada para que los atacantes puedan acceder al sistema y, a continuación, desplazarse lateralmente en busca de otros datos o activos de gran valor que puedan comprometer. Y sin el personal adecuado ni herramientas modernas para detectar a estos delincuentes o las configuraciones erróneas, puede resultar muy difícil para los distritos saber cuándo han sufrido una intrusión.
Para los centros de enseñanza primaria y secundaria, adquirir control y confianza en su nivel de ciberseguridad ya no es solo algo deseable, sino que es un requisito imprescindible. Pero, ¿por dónde empezar?
La necesidad de visibilidad de los activos
Los centros educativos, al igual que cualquier otra organización, no pueden proteger lo que no ven. Para determinar el riesgo de ataque, los administradores de TI necesitan, en primer lugar, respuestas en tiempo real a algunas preguntas básicas, entre las que se incluyen:
- ¿De cuántos dispositivos (ordenadores de sobremesa y portátiles) disponen los alumnos y el personal?
- ¿Cuántos servidores tenemos?
- ¿Están todos estos dispositivos actualizados en cuanto a configuraciones del sistema y parches?
- ¿Contiene alguno de estos dispositivos información que permita identificar a una persona?
Muchas escuelas no pueden responder a estas preguntas con seguridad. Carecen de visibilidad en tiempo real sobre sus dispositivos y herramientas de software, lo que dificulta la protección de los datos y la prevención de interrupciones en el proceso de aprendizaje.
Tanium ofrece información esencial sobre los activos de TI, independientemente de dónde se encuentren: ya sea en las redes de los centros educativos o en entornos de aprendizaje virtual. El agente ligero de Tanium permite distribuir, gestionar y generar informes sobre la aplicación de parches en todo el entorno de un centro educativo. Obtener una visión global tanto de los dispositivos gestionados como de los no gestionados permite a los centros educativos consolidar los costes y aprovechar las herramientas infrautilizadas para mejorar la eficiencia, lo que permite al personal de seguridad y de operaciones dedicar su tiempo a lo que realmente importa: los alumnos y las herramientas que necesitan para alcanzar el éxito.
Gracias a Tanium, los centros de enseñanza primaria y secundaria también pueden localizar rápidamente y eliminar, si es necesario, la información de carácter personal en todos los dispositivos finales. En caso de que se detecten amenazas a la ciberseguridad, Tanium puede responder con rapidez identificando, investigando, poniendo en cuarentena y solucionando los incidentes gracias al acceso a datos en tiempo real y a un control exhaustivo.
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