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Gestión de los riesgos de la próxima revolución del lugar de trabajo híbrido
Transformación empresarial

Gestión de los riesgos de la próxima revolución del lugar de trabajo híbrido

La gestión de los riesgos que plantea el nuevo entorno de trabajo híbrido supone un reto para muchas organizaciones, pero no es imposible si se cuenta con la combinación adecuada de soluciones, políticas y prácticas.

El modelo de trabajo híbrido, que ha surgido a raíz de las iniciativas de teletrabajo impulsadas por la pandemia, ofrece una serie de posibles ventajas tanto para las organizaciones como para los empleados: mayor flexibilidad, mejora de la salud y la seguridad de los trabajadores y reducción de los gastos generales, por citar solo algunas.

Sin embargo, este modelo también plantea algunos riesgos de seguridad importantes, y las empresas deben gestionarlos para garantizar el éxito de este nuevo entorno de trabajo.

Por qué el enfoque del «castillo y el foso» ya no funciona

Las organizaciones se enfrentan a riesgos tanto técnicos como culturales, y en ocasiones ambos se entrelazan. Antes del cambio masivo hacia el teletrabajo como consecuencia de la pandemia de COVID-19, muchas organizaciones —si no la mayoría— adoptaban un enfoque de «castillo y foso» en materia de ciberseguridad. Los cortafuegos corporativos protegían las redes empresariales, garantizando la seguridad de los dispositivos, los sistemas y los datos locales.

Dado que ahora hay tanta gente que trabaja a distancia, al menos parte del tiempo, este enfoque ya no funciona tan bien como antes. En la actualidad, muchos recursos informáticos operan fuera del «foso» —o cortafuegos— y son vulnerables a todo tipo de amenazas cibernéticas.

La tendencia a trabajar desde fuera del perímetro de la empresa lleva años en marcha, pero las medidas obligatorias de teletrabajo le han dado un enorme impulso. Hoy en día, muchos trabajadores prefieren la libertad que les ofrece el teletrabajo y, en muchos casos, la dirección se muestra receptiva a esta idea, por lo que se ha convertido en una cuestión cultural para las organizaciones.

Los riesgos del teletrabajo

Trabajar desde cualquier lugar es ahora una posibilidad real para muchas más personas que nunca. People who in 2020 were told to work remotely have now learned to make it work, and don’t see a need to go back to working five days a week in the corporate office. Muchas personas consideran que este cambio ha mejorado su calidad de vida y ha reducido gastos como los del desplazamiento al trabajo.

Este cambio ha dado lugar a nuevas formas de hacer las cosas. Por ejemplo, muchos miembros del equipo colaboran ahora mediante videoconferencias en línea y plataformas de colaboración, en lugar de reunirse en una sala de reuniones. Cada vez son más las personas que acceden a aplicaciones empresariales a través de la nube y utilizan sus propios dispositivos móviles para hacerlo.

En general, durante la pandemia se ha producido, en cierta medida, una flexibilización de las restricciones o una relajación de las normas en cuanto a lo que las personas pueden y no pueden hacer para realizar su trabajo. A menudo, las personas que trabajan a distancia manejan datos de alto riesgo, como información de carácter personal de los clientes o propiedad intelectual.

Esto no quiere decir que todas las organizaciones apoyen este enfoque o estén satisfechas con él. De hecho, a muchos les preocupa que las personas trabajen en un entorno algo descontrolado y desean que vuelvan a la oficina. No están acostumbrados a permitir que los empleados utilicen sus propios dispositivos personales para acceder a las redes y a los datos de la empresa.

El teletrabajo agrava el fenómeno de la «TI en la sombra»

Aunque el fenómeno de la «TI en la sombra» existe desde hace años, el teletrabajo ha brindado a los empleados aún más oportunidades de actuar a su antojo en lo que respecta a la implementación de hardware y software. Si bien permitir que las líneas de negocio y los usuarios adopten herramientas por su cuenta en función de sus necesidades puede resultar beneficioso, también conlleva riesgos de seguridad. Además, esto puede acabar suponiendo un mayor coste para las organizaciones debido a la falta de coordinación y estandarización.

Las organizaciones están preocupadas por estas tendencias y con razón, ya que las amenazas a la seguridad son mayores que nunca. La situación se vuelve aún más grave para aquellas organizaciones que se aferran a las viejas formas de garantizar la seguridad —como el enfoque del «castillo y foso»— y que fingen que el mundo sigue girando en torno a las infraestructuras locales.

Una de las deficiencias de este tipo de enfoque es que no ofrece visibilidad sobre lo que hacen los usuarios remotos, a qué datos pueden acceder, qué dispositivos finales utilizan y cuál es el nivel de seguridad de sus dispositivos.

La revolución del lugar de trabajo híbrido ya está aquí

Con el modelo de trabajo híbrido, las empresas podrían encontrarse con una situación en la que los dispositivos que no se han gestionado adecuadamente a lo largo de la pandemia entren ahora en las oficinas de la empresa y luego vuelvan al domicilio del empleado.

Si las organizaciones no tienen la capacidad de gestionar la seguridad de dichos dispositivos, independientemente de dónde se encuentren, se exponen a una amplia superficie de ataque y a un riesgo enorme. Necesitan herramientas de seguridad para puntos finales de que se adapten a la nube y al teletrabajo, y que no les obliguen a elegir entre productividad y seguridad.

A menudo resulta difícil elaborar un análisis de viabilidad para algunas de estas tecnologías de mitigación de riesgos o de gestión, ya que los responsables financieros querrán saber cuál será el retorno de la inversión (ROI) en términos empresariales tangibles.

La realidad es que el retorno de la inversión radica en la reducción del riesgo de sufrir ataques de ransomware y otros ataques costosos, así como en la reducción del riesgo de incumplimiento de la normativa sobre protección de datos. Estos aspectos pueden resultar difíciles de cuantificar desde un punto de vista económico, ya que se trata, en gran medida, de hipótesis teóricas. Puede resultar aún más complicado justificar la inversión cuando se implementan varias herramientas de diversa índole.

Enfoque basado en una única plataforma para el trabajo híbrido

Quizás la mejor opción para muchas organizaciones sea implementar una plataforma única de « » para gestionar y proteger la infraestructura de TI (se abre en una nueva pestaña) en este nuevo entorno. Una plataforma de este tipo ofrecería visibilidad y control en tiempo real de los datos y las cargas de trabajo. Además, contribuiría a eliminar la necesidad de contar con múltiples soluciones puntuales que no funcionan bien juntas, al tiempo que permitiría la integración con las plataformas existentes.

Al disponer de una única plataforma, una empresa puede obtener una visión global de numerosos entornos de trabajo diferentes —híbridos, a distancia y en la oficina— para las cargas de trabajo que se encuentran en la nube o en el centro de datos.

Otra ventaja de este enfoque es que reduce la posibilidad de que surjan lagunas (se abre en una nueva pestaña), algo que puede ocurrir con las soluciones puntuales. Las lagunas surgen constantemente cuando hay un sistema que gestiona una parte del entorno y otros que gestionan el resto.

También surgen discrepancias cuando los distintos equipos analizan datos o utilizan herramientas diferentes. Cuando los equipos trabajan con el mismo conjunto de datos y solo hay un lugar donde encontrarlos, el proceso resulta mucho más sencillo y eficaz.

Las organizaciones pueden utilizar la plataforma para implementar nuevos perfiles de usuario, nuevo software, nuevas medidas de seguridad, nuevas configuraciones, etc., lo que contribuye a garantizar que todos tengan acceso a estas actualizaciones.

Además de implantar una solución tecnológica, las organizaciones también deben tener en cuenta los cambios en los procesos y las políticas que deben introducir para adaptarse al nuevo entorno de trabajo. No se trata solo de elaborar nuevas políticas, sino de garantizar que se cumplan. Una plataforma de seguridad única también puede ser de ayuda en este sentido.

La gestión de los riesgos que plantea el nuevo entorno de trabajo híbrido supone, sin duda, un gran reto para muchas organizaciones. Sin embargo, con la combinación adecuada de soluciones, políticas y prácticas, pueden mitigar eficazmente los riesgos y prosperar en este nuevo entorno.

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