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Blog de Tanium

Resumen del panel de la Cámara de Comercio de EE. UU.: Tres claves para una mejor ciberseguridad

El mundo de la ciberseguridad se enfrenta a un dilema sin precedentes

Por un lado, la ciberseguridad está cada vez más presente en nuestra vida cotidiana. Es muy raro que pase una semana sin que nos enteremos de que alguna gran empresa o organismo público ha sufrido una filtración de datos. Hoy en día, ya no se trata de si se producirá una filtración, sino de cuándo se producirá. La ciberseguridad contó incluso con su primer segmento específico durante el primer debate presidencial.

Por otra parte, muchas empresas siguen sin adoptar las medidas básicas necesarias para protegerse frente a estas filtraciones. (Y no, gastar más dinero no es el primer paso.)

Tuve la oportunidad de hablar sobre este tema —incluido el motivo por el que persisten estos problemas y qué podemos hacer al respecto— con otros líderes del sector en la V Cumbre Anual de Ciberseguridad de la Cámara de Comercio de EE. UU.  (se abre en una nueva pestaña). Como mencioné en la mesa redonda, no podemos resolver este problema a base de gastar. Las empresas pueden tener un impacto mucho mayor si mejoran sus prácticas básicas de ciberseguridad, tal y como se explica en y.

En una entrada reciente del blog, analizamos cómo puede ser una evaluación de su ciberhigiene y por qué es esencial saber quién y qué hay en su red en todo momento para mejorar su ciberhigiene.

La ciberseguridad como una medida puntual

Hemos constatado que muchas organizaciones consideran la ciberseguridad como una medida puntual. Su forma de pensar es la siguiente: si sufren una intrusión, un equipo de respuesta interviene de inmediato y, con ello, el asunto queda resuelto. Sin embargo, meses más tarde, el equipo de respuesta externo se ve obligado a volver a la misma organización, ya que esta no ha llevado a cabo las mejoras que le sugirieron los miembros del equipo de respuesta. Las empresas deben saber en todo momento quién y qué hay en su red, en todos y cada uno de los terminales, y adoptar las medidas básicas para mejorar continuamente su seguridad, como asegurarse de que su software esté actualizado y cuente con los parches correspondientes.

Tanto la nube como el Internet de las cosas (IoT), temas que se trataron en la mesa redonda, ofrecen a las empresas la oportunidad de mejorar su seguridad —o de empeorarla, si adoptan estas tecnologías de forma incorrecta—. Las empresas están adoptando la nube principalmente por motivos económicos, pero al hacerlo, tienen una gran oportunidad para replantearse sus procesos empresariales y la forma en que almacenan los datos, teniendo siempre presente la seguridad.

Del mismo modo, los dispositivos conectados a Internet, aunque pueden mejorar considerablemente la comodidad, también ofrecen a los piratas informáticos un número exponencialmente mayor de puntos de acceso para infiltrarse en una red. Estos dispositivos deben diseñarse y fabricarse con medidas de seguridad integradas, de modo que puedan actualizarse sobre la marcha y que los sistemas de seguridad puedan detectarlos. A medida que avanzan hacia la nube y los dispositivos conectados a Internet, las empresas deben saber qué preguntas plantear a sus proveedores y tener la certeza de que no están poniendo en riesgo su seguridad. Durante la mesa redonda se señaló que el NIST y el DHS están colaborando con el sector privado para establecer las mejores prácticas en materia de IoT. Preste atención a las directrices cuando se publiquen y, siempre que sea posible, haga oír su voz a través de los períodos de consulta pública y los grupos de trabajo.

Sin embargo, la tecnología por sí sola no resolverá todos nuestros problemas. Uno de los principales obstáculos para lograr mejoras generalizadas en materia de ciberseguridad es la formación. Los profesionales de la ciberseguridad deben ayudar a los directores generales y a los miembros del consejo de administración a comprender mejor el riesgo que suponen las violaciones de seguridad, así como las medidas prácticas que pueden adoptar para reducir dichos riesgos. Al mismo tiempo, debemos mejorar nuestra plantilla especializada en ciberseguridad, tanto en cantidad como en calidad. Esta combinación —unas prácticas básicas de seguridad, el uso adecuado de las nuevas tecnologías y la formación tanto de nuestra plantilla como de los directores generales— constituye las tres claves para mejorar nuestra ciberseguridad.

Acerca del autor: Chris Hallenbeck es director del equipo de detección y respuesta en terminales (EDR) de Tanium. Se incorporó a Tanium tras casi siete años de servicio público en el Equipo de Respuesta a Emergencias Informáticas de Estados Unidos (US-CERT). En el US-CERT, fue el responsable de haber diseñado y desarrollado sus capacidades de respuesta ante incidentes, al tiempo que reorientaba su enfoque actual hacia la orientación estratégica en materia de mitigación. A lo largo de innumerables intervenciones de respuesta a incidentes (IR) con víctimas de infraestructuras críticas, tanto del sector público como del privado, ha observado un patrón común: la falta de atención a las operaciones de TI y a los fundamentos de la seguridad informática. Antes de incorporarse a US-CERT, Chris trabajó para RSA Security y EMC como ingeniero de seguridad, y también formó parte del equipo global de respuesta a incidentes de AOL/Time Warner. Comenzó su carrera como administrador de sistemas Unix en la Universidad de Binghamton. Cuando no está persiguiendo electrones, a Chris le gusta mucho más estar en algún lugar tropical, a 50-100 pies de profundidad bajo el agua.