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Imagen para la entrada del blog «¿Qué es la gestión de la exposición a riesgos de ciberseguridad?»
Guía detallada

¿En qué consiste la gestión de riesgos de ciberseguridad?

La gestión de la exposición es una estrategia proactiva de ciberseguridad que identifica, prioriza y mitiga de forma continua los riesgos en toda la superficie de ataque de una organización.

En el dinámico panorama actual de amenazas, la gestión de la exposición se ha convertido en una piedra angular de la ciberseguridad moderna. Va más allá de la gestión tradicional de vulnerabilidades, ya que detecta y prioriza de forma continua los puntos débiles en función del riesgo, la gravedad y la actividad de las amenazas en tiempo real.

La gestión de la exposición es un enfoque de seguridad integral y proactivo que consiste en detectar, analizar y priorizar todos los puntos de exposición digital a los que se enfrenta una organización, ya se trate de una máquina virtual en la nube, un servidor local, una integración de terceros o un subdominio de desarrollo abandonado.

La gestión de la exposición no consiste en elaborar una lista de vulnerabilidades, sino en priorizar y abordar de forma continua aquellas que revisten mayor importancia.

En lugar de intentar analizar todas las vías de ataque teóricas, la gestión de la exposición se centra en las más probables y peligrosas, especialmente aquellas dirigidas a activos críticos en la nube, los terminales y los entornos de terceros.

Piense en ello como la elaboración de un mapa en tiempo real de los puntos débiles de su entorno digital, donde es más probable que se produzcan fugas de datos, errores de configuración o accesos no autorizados.

¿Cuál es el objetivo? Reduzca la superficie de ataque y refuerce las defensas antes de que los atacantes puedan actuar.

La mayoría de las organizaciones no saben dónde se encuentran sus mayores riesgos hasta que ya es demasiado tarde. Entre la expansión de la nube, el teletrabajo, las herramientas de terceros y las amenazas en constante evolución, la superficie de ataque actual es más amplia y dinámica que nunca. La gestión tradicional de vulnerabilidades no da abasto. Se construyó para un mundo más lento y predecible.

Para que la gestión de la exposición sea aplicable, muchas organizaciones están recurriendo a un marco denominado «Gestión Continua de la Exposición a las Amenazas» (CTEM). Introducido por Gartner, el CTEM aporta estructura, disciplina y repetibilidad a lo que, de otro modo, podría ser una labor reactiva o fragmentada. Más que un marco de trabajo, constituye la base de la gestión moderna de la exposición.

De hecho, hoy en día no se puede hablar realmente de gestión de la exposición sin mencionar el CTEM. Ambos aspectos están estrechamente relacionados: el CTEM aporta a la gestión de riesgos el ritmo operativo y la claridad estratégica necesarios. Es el «cómo» que hay detrás del «qué».
En esta entrada del blog, analizaremos qué es (y qué no es) la gestión de la exposición, repasaremos el ciclo de vida de la gestión de la exposición utilizando el marco CTEM, examinaremos cómo ha evolucionado la gestión de la exposición a partir de la gestión tradicional de vulnerabilidades y destacaremos las mejores prácticas y los beneficios para las organizaciones que desean reducir el riesgo cibernético y mejorar su resiliencia.

Al finalizar, comprenderá claramente cómo funciona la gestión de la exposición, cómo el CTEM la pone en práctica y cómo su organización puede utilizar ambos para adelantarse a las amenazas de ciberseguridad en constante evolución.

¿En qué consiste la gestión de la exposición?

La gestión de la exposición ayuda a las organizaciones a adelantarse a las amenazas mediante la identificación y la reducción continuas de los riesgos. A diferencia de la gestión tradicional de vulnerabilidades, que se centra en catalogar y corregir los fallos conocidos, esta metodología prioriza las vulnerabilidades en función del impacto en el negocio, el contexto operativo y la actividad de las amenazas en tiempo real.

Al integrar la gestión de la exposición al riesgo cibernético con el marco CTEM, se contribuye a reforzar la postura de seguridad, garantizar el cumplimiento normativo y optimizar los recursos. Es fundamental destacar que también involucra a las partes interesadas del ámbito empresarial y de las tecnologías de la información más allá del Centro de Operaciones de Seguridad (SOC), lo que fomenta una visión común del riesgo que alinea las prioridades de seguridad con los objetivos de la organización.

Esta coordinación entre departamentos es especialmente importante, ya que las amenazas cibernéticas evolucionan constantemente y la vulnerabilidad de una organización puede cambiar en un instante. Por eso, la gestión de la exposición debe ser un proceso continuo, no una tarea puntual.

Considere estas situaciones cotidianas:

  • El ordenador portátil de un empleado se infecta con malware tras navegar por Internet de forma ocasional. Cuando se vuelven a conectar a la red corporativa, suben, sin saberlo, archivos que provocan una filtración de datos.
  • Un empleado se registra en una aplicación SaaS no autorizada que incluye un módulo de software vulnerable, lo que pone en riesgo los datos compartidos.
  • Los dispositivos de una empresa recién adquirida aún no se han inventariado, y algunos comienzan a escanear la red, lo que genera puntos ciegos y posibles puntos de entrada.

Estos ejemplos ponen de manifiesto por qué la gestión de la exposición debe ser continua y tener en cuenta el contexto, y no limitarse a una evaluación puntual.

Para adelantarse a estos riesgos, las organizaciones necesitan una visibilidad completa de los puntos en los que pueden surgir vulnerabilidades. Por ello, la gestión de la exposición evalúa de forma continua los posibles vectores de ataque en:

  • Activos informáticos locales
  • Entornos remotos, como sucursales, espacios de trabajo compartidos y entornos de trabajo desde casa
  • Aplicaciones SaaS y servicios en la nube
  • Plataformas, integraciones y servicios de terceros de los que depende la organización

Al alinear la evaluación de riesgos con el impacto en el negocio y el contexto operativo, la gestión de la exposición ayuda a las organizaciones a establecer prioridades y a tomar medidas respecto a las exposiciones más relevantes, ya sea que se deban a puertos mal configurados, activos sin supervisar o deficiencias en las políticas de control de acceso. El resultado: una mayor resiliencia cibernética y un menor riesgo de violaciones de seguridad e incidentes.

Sin embargo, identificar los riesgos es solo el principio. Para que la gestión de la exposición resulte verdaderamente eficaz, las organizaciones necesitan un proceso estructurado y repetible. Ahí es donde entra en juego el ciclo de vida de la gestión de la exposición.

Comprensión del ciclo de vida de la gestión de la exposición

El ciclo de vida de la gestión de riesgos abarca todo el proceso de gestión de los riesgos cibernéticos, de principio a fin. Aunque incluye numerosos procesos, también está estructurado de forma cíclica para garantizar un seguimiento, una mejora y una mitigación de riesgos continuos, lo que asegura que se adopten medidas proactivas de forma constante para reforzar sus defensas frente a amenazas nuevas y potenciales.

El marco CTEM de Gartner describe cinco etapas que muchos profesionales de las tecnologías de la información utilizan actualmente como estándar para el ciclo de vida de la gestión de la exposición. Estas etapas son las siguientes:

  • Definición del alcance: Determinación del alcance y los objetivos de las medidas de gestión de riesgos, incluyendo la superficie de ataque y los activos críticos que deben priorizarse
  • Análisis inicial: Identificación de activos, vulnerabilidades y posibles amenazas en todo su entorno, tal y como se define en su ámbito de aplicación, con el fin de comprender plenamente el panorama desde la perspectiva de un atacante
  • Priorización: Llevar a cabo una priorización de las vulnerabilidades para clasificarlas en función de su nivel de riesgo y su impacto potencial, con el fin de determinar qué amenazas deben abordarse en primer lugar y asignar los recursos de manera más eficiente
  • Validación: Verificación continua de la eficacia de las medidas correctoras y del estado general de seguridad mediante un seguimiento y una evaluación constantes.
  • Movilización: Adopción de medidas para hacer frente a las amenazas y
    vulnerabilidades identificadasLa movilización garantiza que se adopten medidas para mitigar estos riesgos de forma eficaz y rápida. Esta labor incluye la coordinación con los equipos pertinentes, la obtención de las autorizaciones necesarias y la aplicación de las medidas de seguridad requeridas para mejorar el nivel general de seguridad de la organización.

El ciclo de vida de la gestión de la exposición constituye el marco general que orienta estos procesos de forma continua e iterativa. El ciclo de vida garantiza que la gestión de la exposición no sea una tarea puntual, ni siquiera un proyecto trimestral o semestral. Más bien, se trata de una práctica continua que evoluciona al ritmo de los cambios en el panorama de las amenazas. A menudo, es posible que se estén llevando a cabo varias evaluaciones de forma continua para garantizar que todos los aspectos relacionados con los riesgos se comprendan y se aborden adecuadamente a medida que evolucionan las operaciones de la organización.

Sin embargo, la gestión de la exposición no surgió de la nada, sino que evolucionó a partir de décadas de prácticas de gestión de vulnerabilidades. A continuación les contamos cómo se desarrolló ese viaje.

La evolución de la gestión de vulnerabilidades hacia la gestión de la exposición

En el panorama en constante evolución de la ciberseguridad, la gestión de vulnerabilidades ha experimentado una transformación radical. Todo comenzó como una respuesta a los primeros virus y troyanos: la mitigación de riesgos se reducía a una simple lista de posibles vulnerabilidades y parches recomendados para eliminarlas.

En la actualidad, la gran mayoría de las amenazas reales —aquellas que los atacantes utilizan de forma activa— pasan desapercibidas en una de las listas de vulnerabilidades más consultadas.

Se trata de un punto ciego crucial para las organizaciones que se basan exclusivamente en el KEV para orientar sus medidas correctoras. Esto pone de relieve la necesidad de adoptar un enfoque más amplio y dinámico en la gestión de la vulnerabilidad, que tenga en cuenta las actividades de explotación más allá de lo que figura oficialmente en los registros.

A medida que el CTEM va ganando terreno, la gestión de vulnerabilidades ha evolucionado hasta convertirse en una práctica que se basa no solo en listas de vulnerabilidades, sino también en inventarios exhaustivos de terminales y en una comprensión priorizada de los posibles vectores de ataque —basada no solo en las inversiones en TI y las medidas de seguridad, sino también en los objetivos estratégicos de negocio de la organización—.

Sin embargo, la gestión tradicional de vulnerabilidades planteaba una serie de retos propios, que la gestión de la exposición pretende resolver. A continuación le ofrecemos una breve visión general de cómo —y por qué— ha evolucionado la importante disciplina de la gestión de vulnerabilidades.

Retos tradicionales en la gestión de vulnerabilidades

La gestión tradicional de vulnerabilidades era un proceso manual y reactivo, en el que los equipos de seguridad se basaban en avisos y boletines de los proveedores para realizar un seguimiento de las vulnerabilidades, y en herramientas básicas —como el software antivirus y la aplicación manual de parches— para subsanar los fallos de seguridad, lo cual solía limitarse a las Vulnerabilidades y Exposiciones Comunes (CVE) en los terminales, los servidores y la infraestructura.

Los inicios de la gestión de vulnerabilidades se asemejaban a un juego de «golpea al topo»: los equipos de seguridad se veían obligados a reaccionar constantemente ante las nuevas vulnerabilidades a medida que surgían, intentando corregirlas lo antes posible. Este enfoque no solo resultaba agotador, sino que además dejaba a muchos sistemas en una situación de vulnerabilidad durante largos periodos de tiempo.

Una filtración reciente, en concreto, pone de manifiesto lo costosas que pueden resultar esas deficiencias. Analicemos con más detalle lo que ocurrió con MOVEit.

Caso práctico sobre la brecha de seguridad de MOVEit:
Un fallo en la

gestión de la exposición La brecha de seguridad de MOVEit 2023 puso de manifiesto una deficiencia crítica en la gestión tradicional de vulnerabilidades: la rapidez. Los atacantes aprovecharon una vulnerabilidad de día cero en la herramienta de transferencia de archivos antes incluso de que la mayoría de las organizaciones supieran que existía, lo que provocó la filtración de datos de más de 2,600 empresas y de casi 100 millones de personas. Mediante el uso de exploits automatizados, se infiltraron en los sistemas antes de que se hiciera pública la información, eludiendo las defensas y poniendo de manifiesto una vulnerabilidad sistémica en la gestión de riesgos digitales.

Lo que hizo que esta brecha de seguridad resultara especialmente instructiva no fue solo la existencia de una vulnerabilidad, sino la rapidez y la magnitud con las que se aprovechó. Las organizaciones que dependían de análisis periódicos y de la aplicación manual de parches se vieron sorprendidas. Esta brecha puso de manifiesto que la gestión tradicional de vulnerabilidades —centrada en los CVE conocidos y en los ciclos de corrección programados— resultaba insuficiente en un mundo en el que los atacantes actúan con mayor rapidez de la que tardan los defensores en responder.

En respuesta a este tipo de incidentes de seguridad, el sector comenzó a evolucionar. ¿Cuál fue uno de los primeros cambios importantes? Escáneres automáticos de vulnerabilidades.

La introducción de los escáneres de vulnerabilidades

A medida que el panorama de amenazas cambiaba y se ampliaba, quedó claro que se necesitaba un nuevo tipo de herramienta para dar respuesta a las necesidades cambiantes de los equipos de seguridad.

Los escáneres de vulnerabilidades existen desde finales del año 90s, pero en el año 2000s surgieron los escáneres de vulnerabilidades automatizados como solución para identificar rápidamente las vulnerabilidades conocidas en redes de gran envergadura.

Si bien estas herramientas pueden analizar rápidamente miles de sistemas e identificar configuraciones erróneas, software obsoleto y brechas de seguridad, la avalancha de datos que proporcionan los escáneres de vulnerabilidades ha dado lugar a un nuevo problema: la sobrecarga de información.

Los equipos de seguridad se vieron inundados de alertas, lo que dificultó establecer las prioridades a la hora de decidir qué vulnerabilidades debían abordarse en primer lugar.

Por lo tanto, incluso con los escáneres de vulnerabilidades y una mayor automatización, a los equipos de seguridad aún les faltaba una comprensión clara de:

  • ¿Qué vulnerabilidades eran las más importantes en el contexto de la misión y las operaciones diarias de la organización
    ?Aunque los escáneres ofrecían una visión más completa de las vulnerabilidades en toda la superficie de ataque de la organización, los equipos de seguridad —a menudo con falta de personal y desbordados— seguían teniendo dificultades para identificar qué problemas eran realmente importantes. A falta de un contexto claro en torno a los activos y procesos críticos para el negocio, el establecimiento de prioridades seguía siendo una cuestión de conjeturas, lo que dejaba sin resolver las exposiciones de alto riesgo.

Vulnerabilidades que escapan al alcance de sus escáneres

La superficie de ataque actual es extensa y dinámica, y abarca cargas de trabajo en la nube, plataformas SaaS, sistemas de terceros, TI en la sombra y activos no gestionados. Los escáneres tradicionales, diseñados para entornos estáticos y locales, simplemente no dan abasto, lo que da lugar a puntos ciegos críticos tanto en la infraestructura en la nube como en la local, lo que deja a las organizaciones expuestas a riesgos ocultos.

Para comprender realmente cómo podrían los atacantes aprovechar las vulnerabilidades en el mundo real, los equipos de seguridad comenzaron a adoptar enfoques más prácticos, como los ejercicios de «equipo rojo» y las pruebas de penetración.

El auge de las simulaciones de ataques (red teaming) y las pruebas de penetración

Para hacer frente a las limitaciones de los escáneres automatizados y a la necesidad de una validación más exhaustiva, las organizaciones comenzaron a incorporar los ejercicios de «red team» y las pruebas de penetración en sus estrategias de seguridad.

El «red teaming», una práctica formalizada por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos para simular el pensamiento adversario, tiene sus orígenes en las simulaciones militares de la época de la Guerra Fría, en las que los equipos «rojos» representaban a las fuerzas enemigas y los equipos «azules», a las fuerzas aliadas. Esta terminología y este enfoque fueron adoptados posteriormente por las comunidades de seguridad y ciberseguridad para detectar vulnerabilidades y evaluar la eficacia de las defensas.

En un ejercicio de «equipo rojo» , un grupo de expertos en ciberseguridad de confianza —básicamente, hackers «amigos»— establece un objetivo para un ataque simulado, como, por ejemplo, violar la seguridad de una aplicación financiera clave. Pueden utilizar herramientas como scripts obtenidos de la dark web para aprovechar vulnerabilidades conocidas o recurrir a tácticas como la ingeniería social para alcanzar su objetivo.

Es posible que se encargue a un equipo azul correspondiente la tarea de detectar la intrusión simulada y defenderse de ella. Tras el ejercicio, ambos equipos analizan los resultados para identificar los puntos débiles y recomendar mejoras destinadas a reforzar la seguridad de la organización.

Partiendo de estas estrategias militares, se desarrollaron las pruebas de penetración, o «pentesting», con el fin de ofrecer un método más específico para evaluar la vulnerabilidad de sistemas concretos. Las pruebas de penetración, que en un principio se utilizaban para evaluar la seguridad de las infraestructuras de defensa, han evolucionado hasta convertirse en un ejercicio práctico de ciberseguridad en el que los hackers éticos simulan ataques reales en un entorno controlado.

El objetivo es identificar y aprovechar las vulnerabilidades para comprender cómo podría un atacante burlar la seguridad. A diferencia de los análisis automatizados, las pruebas de penetración suelen ser manuales y muy específicas, y se centran en un conjunto definido de medidas de defensa para detectar puntos débiles antes de que puedan ser aprovechados.

En conjunto, el «red teaming» y las pruebas de penetración utilizan simulaciones realistas de ataques para detectar vulnerabilidades ocultas y revelar cómo podrían aprovecharlas los atacantes, lo que ayuda a las organizaciones a reforzar su nivel general de seguridad.

Si bien estos métodos tácticos han reforzado las defensas, no se diseñaron para ofrecer una visión continua o contextualizada del riesgo. Las simulaciones de ataques (red teaming) y las pruebas de penetración ofrecen información valiosa, pero solo en un momento determinado y, a menudo, sin una priorización clara basada en el impacto en el negocio.

La siguiente etapa en la gestión de la exposición consistió en incorporar el contexto: pasar de la realización de pruebas aisladas a una toma de decisiones continua y basada en el riesgo. Le presentamos la gestión de vulnerabilidades basada en el riesgo.

Adopción de un enfoque basado en el riesgo

La gestión de vulnerabilidades basada en el riesgo (RBVM) surgió como la siguiente etapa evolutiva en respuesta a la creciente complejidad de los entornos empresariales y a las limitaciones de los enfoques anteriores. Aunque los escáneres podían detectar miles de problemas y los ejercicios de «red teaming» podían simular ataques reales, las organizaciones seguían careciendo de un método para priorizar de forma continua las vulnerabilidades en función del riesgo real para su negocio.

En lugar de tratar todas las vulnerabilidades por igual, las organizaciones comenzaron a evaluar cada una de ellas en su contexto, teniendo en cuenta el posible impacto en el negocio, la facilidad de explotación y la importancia de los activos. Este cambio puso de manifiesto una realidad fundamental: no todas las vulnerabilidades requieren una atención inmediata.

Gracias a los avances en inteligencia sobre amenazas, detección de activos y correlación de datos, las plataformas RBVM han permitido a los equipos de seguridad ir más allá de las puntuaciones de gravedad estáticas, como el CVSS.

En lugar de preguntarse: «¿Cuál es la puntuación más alta?», los equipos podrían plantearse ahora preguntas como:

  • ¿Se está explotando activamente esta vulnerabilidad en el mundo real?
  • ¿Afecta a un activo de gran valor o a uno expuesto?
  • ¿Qué repercusiones tendría en la empresa si se aprovechara esta vulnerabilidad?

Al integrar este contexto en la puntuación tradicional, RBVM permite establecer prioridades de forma más inteligente y aplicar medidas correctivas de manera más eficiente, lo que ayuda a los equipos a centrarse en las vulnerabilidades más importantes.

Sin embargo, aunque el RBVM supuso un gran avance, no fue la solución definitiva. Muchas organizaciones seguían viéndose obligadas a reaccionar ante las amenazas en lugar de anticiparse a ellas. La corrección de problemas seguía siendo, en gran medida, un proceso manual, y el hecho de centrarse en las vulnerabilidades conocidas hacía que otros riesgos críticos —como las configuraciones erróneas, los permisos excesivos o las amenazas de «día cero»— a menudo pasaran desapercibidos.

La gestión de las vulnerabilidades a gran escala también resultó complicada. A pesar de haber mejorado la gestión de prioridades, los equipos de seguridad —especialmente aquellos con recursos limitados— tenían dificultades para mantenerse al día. Y, aunque el RBVM aportaba un contexto muy necesario, no siempre ofrecía la visibilidad continua ni la automatización necesarias para adelantarse a las amenazas en constante evolución.

«La gestión de la exposición consiste, fundamentalmente, en optimizar su camino hacia la protección». El objetivo es identificar sus puntos más débiles y abordarlos en primer lugar. Se trata de ayudarle a establecer sus prioridades. «Porque si no puede abarcar todas las políticas y realizar un seguimiento mediante métricas, al menos estará tapando las brechas que los atacantes podrían aprovechar.1»
Christine Bejerasco, directora de seguridad de la información (CISO) de WithSecure

Y eso nos lleva a la situación actual: un cambio de las soluciones correctivas reactivas a la reducción proactiva de la exposición.

La gestión moderna de vulnerabilidades es la gestión de la exposición

La gestión de la exposición constituye la siguiente etapa en la evolución de la gestión de vulnerabilidades. Se basa en los puntos fuertes —y aborda las limitaciones— de los enfoques tradicionales, no solo identificando y subsanando los riesgos conocidos, sino también supervisando, evaluando y mitigando de forma proactiva las amenazas potenciales antes de que se conviertan en violaciones de seguridad, ataques de ransomware, interrupciones del servicio o incumplimientos normativos.

Este enfoque moderno hace hincapié en mantener una postura de seguridad resiliente mediante la visibilidad en tiempo real, la corrección automatizada y la gestión integral de riesgos. A medida que los entornos digitales se vuelven cada vez más complejos —con servicios en la nube, personal que trabaja a distancia e integraciones de terceros—, la gestión de riesgos ayuda a las organizaciones a adelantarse a las amenazas en constante evolución.

«Debido a la evolución del panorama de amenazas y a la ampliación de la superficie de ataque, actualmente resulta necesario adoptar un enfoque de gestión continua de la exposición a las amenazas (CTEM) para hacer frente de manera eficaz a las diversas amenazas y reducir la exposición.2»
Gartner: Cómo pasar de la gestión de vulnerabilidades a la gestión de la exposición

En la era de la inteligencia artificial, la proliferación del SaaS y la hiperconectividad, ya no basta con gestionar los riesgos mediante una lista estática de vulnerabilidades. La gestión de la exposición debe tener en cuenta los entornos dinámicos, desde terminales remotos hasta dispositivos no gestionados y aplicaciones nativas de la nube.

Las organizaciones necesitan un enfoque que:

  • Más completo: abarca desde los terminales aprovisionados oficialmente hasta las plataformas SaaS, las herramientas de terceros y los entornos dinámicos en la nube
  • Priorización: Identificación de los activos y procesos clave para el negocio que resultan esenciales para una organización
  • Automatización: Aprovechar el aprendizaje automático y otras tecnologías para aliviar la carga de trabajo del departamento de TI, al tiempo que se acelera la detección y la corrección de amenazas
  • Centralizado: Ofrece una visión unificada de las posibles vulnerabilidades en todos los terminales, aplicaciones SaaS y elementos de software y hardware que intervienen en las operaciones diarias de una organización.

Para apreciar la importancia de esta evolución en el ámbito de la seguridad informática, analicemos más detenidamente en qué se diferencia la gestión de la exposición actual de la gestión tradicional de vulnerabilidades.

Exposure management vs. vulnerability management

A la hora de proteger los activos digitales de una organización, tanto la gestión de riesgos como la gestión de vulnerabilidades desempeñan un papel fundamental. Sin embargo, cumplen funciones distintas y ofrecen distintos niveles de protección.

La gestión de vulnerabilidades se centra en identificar, evaluar y gestionar las vulnerabilidades conocidas en los sistemas de una organización. Este proceso puede incluir:

  • Evaluación de activos: Definición manual de los activos que deben someterse a evaluación de vulnerabilidades
  • Organización de los resultados: uso del CVSS para comprender el riesgo asociado a las vulnerabilidades
  • Análisis: Búsqueda de vulnerabilidades conocidas en los sistemas y evaluación de su gravedad
  • Medida: Decidir si se acepta el riesgo, se mitiga la vulnerabilidad o se subsana mediante la aplicación de parches o actualizaciones
  • Reevaluación: repetición del proceso para detectar nuevas vulnerabilidades

Aunque este proceso ha sido fundamental durante años, ya no resulta suficiente por sí solo. La gestión de la exposición se basa en este enfoque y lo amplía para hacer frente al panorama actual de amenazas, dinámico y distribuido. A continuación se presenta una comparación entre ambos:

EnfoqueTraditional vulnerability managementGestión moderna de la exposición
FocusVulnerabilidades conocidas del softwareTodos los riesgos digitales, incluidos los derivados de configuraciones erróneas, la «TI en la sombra» y los riesgos relacionados con terceros
EnfoqueReactivo y periódicoProactivo y continuo
Ámbito de aplicaciónActivos informáticos situados principalmente en las propias instalacionesSuperficie de ataque completa: nube, SaaS, terminales, soluciones de terceros y entornos de trabajo remotos
Establecimiento de prioridadesBasado en puntuaciones de gravedad estáticasEn función del impacto en el negocio, la facilidad de explotación y la información sobre amenazas en tiempo real
Partes interesadasPrincipalmente los equipos de seguridadMultidisciplinar: seguridad, TI, unidades de negocio
ValidaciónAplicación manual de parches y reevaluación periódicaValidación continua y corrección automatizada
ResultadoCorrija las vulnerabilidades conocidasReducir la superficie de ataque global y mejorar la resiliencia cibernética

La gestión de riesgos adopta un enfoque más proactivo para detectar, evaluar y mitigar los riesgos de seguridad relacionados con los activos digitales. Va más allá de la mera identificación de fallos de software conocidos y, en su lugar, detecta posibles vulnerabilidades en toda la pila tecnológica para identificar posibles vías de infiltración y errores de configuración.

Por ejemplo, a diferencia de los análisis básicos de vulnerabilidades, la gestión de la exposición supervisa continuamente el entorno y utiliza análisis de escenarios hipotéticos para identificar expansiones silenciosas o errores de los usuarios que quizá no se detecten fácilmente en los análisis habituales.

Es fundamental adoptar este enfoque de la seguridad más amplio y abierto. Proporciona a las organizaciones un marco para evaluar posibles amenazas más allá de aquellas que pueden derivarse de las vulnerabilidades ya identificadas. Dado que constantemente surgen nuevas amenazas de seguridad y que las organizaciones implementan continuamente nuevas tecnologías —desde aplicaciones SaaS hasta modelos de inteligencia artificial—, resulta esencial ampliar el alcance de la detección y la gestión de las vulnerabilidades de seguridad.

«El sector de la gestión de vulnerabilidades está pasando de la identificación y corrección selectivas de vulnerabilidades a un enfoque más integral de gestión de la exposición, denominado por Gartner «Gestión Continua de la Exposición a Amenazas» (CTEM).» «Esto supone un cambio de paradigma en la gestión de vulnerabilidades: se pasa de establecer prioridades basándose exclusivamente en el tipo y la gravedad de la amenaza a centrar nuestra estrategia de corrección en el posible impacto en el negocio.3»
Microsoft, gestión de riesgos: la evolución de la gestión de vulnerabilidades

En los últimos años, la frecuencia y la sofisticación de los ciberataques han aumentado de forma constante, lo que hace que la gestión amplia y continua de los riesgos sea más crucial que nunca. CTEM da respuesta a esta necesidad al permitir a las organizaciones supervisar y responder a las amenazas en tiempo real, ya que, en el panorama actual, los riesgos no esperan.

Esta necesidad de capacidad de respuesta en tiempo real es precisamente la razón por la que la gestión de la exposición debe ser continua. A diferencia de la gestión tradicional de vulnerabilidades, la gestión de la exposición no se detiene. Se basa en una supervisión y una adaptación continuas, lo que permite reunir a las partes interesadas del ámbito empresarial y de las tecnologías de la información para adelantarse a las amenazas en constante evolución.

La importancia de la supervisión continua

Los ciberataques no esperan a que se realicen los análisis trimestrales ni a las auditorías anuales. Ocurren en tiempo real, y sus medidas de defensa también deberían hacerlo.

Por eso, la supervisión continua no es solo una característica de la gestión de la exposición, sino que constituye la base que garantiza su eficacia.

En muchas organizaciones, las iniciativas de gestión de riesgos siguen siendo fragmentadas e inconsistentes. Es posible que un equipo realice análisis de vulnerabilidades solo una vez al mes. Es posible que otra empresa solo revise las configuraciones erróneas en la nube cada trimestre. Mientras tanto, los atacantes buscan activamente puntos débiles cada hora, en todas las capas del entorno.

Sin una visibilidad continua, las vulnerabilidades pasan desapercibidas, los riesgos no se priorizan y las medidas correctivas van por detrás de los ataques.

La supervisión continua resuelve este problema al garantizar que su programa de gestión de riesgos se mantenga dinámico y capaz de responder tanto a las amenazas conocidas como a las emergentes. Garantiza que cada etapa del ciclo de vida del CTEM se base en datos en tiempo real y en un contexto actualizado.

A continuación le explicamos cómo la supervisión continua marca una diferencia cuantificable:

  • Detecte los riesgos en cuanto surgen: el análisis continuo detecta vulnerabilidades y errores de configuración en tiempo real, de modo que los equipos puedan establecer prioridades en función del riesgo actual, y no de datos obsoletos.
  • Acelerar la respuesta ante incidentes: las amenazas activas se detectan más rápidamente y las medidas correctivas pueden validarse sobre la marcha, lo que reduce el tiempo de permanencia de la amenaza y limita los daños.
  • Prevenga los problemas antes de que se agraven: la detección automatizada de cambios no autorizados o desviaciones respecto a las políticas ayuda a los equipos a adelantarse a posibles infracciones y deficiencias en el cumplimiento normativo.

La supervisión continua es un componente fundamental del CTEM, pero no lo es todo. Una estrategia integral de CTEM aporta, además, estructura, establecimiento de prioridades y coordinación entre equipos, lo que garantiza que el seguimiento dé lugar a medidas significativas.

Entonces, ¿qué se consigue con todo este esfuerzo? Analicemos las ventajas prácticas de llevar a cabo correctamente la gestión de la exposición.

Principales ventajas de la gestión de la exposición

La gestión de la exposición no es solo una mejora en materia de seguridad, sino una ventaja estratégica. Cuando se aplica correctamente, ayuda a las organizaciones a actuar con mayor rapidez, a tomar decisiones más acertadas y a adelantarse a las amenazas que la gestión tradicional de vulnerabilidades suele pasar por alto.

Al identificar, priorizar y abordar de forma continua los riesgos más importantes, la gestión de riesgos ofrece resultados significativos en materia de seguridad, operaciones y cumplimiento normativo. Así es como se ve:

  • Mejora las evaluaciones de riesgos: la gestión de la exposición le ofrece una visión completa y en tiempo real de su panorama de riesgos cibernéticos. Al combinar la información sobre amenazas, los datos sobre vulnerabilidades y los análisis de la superficie de ataque, le ayuda a centrarse en lo que es verdaderamente urgente, y no solo en lo que genera ruido.
  • Garantiza la continuidad del negocio: al reducir su superficie de ataque y bloquear los puntos de entrada de alto riesgo, la gestión de la exposición ayuda a prevenir interrupciones y mantiene en funcionamiento los sistemas críticos, incluso cuando las amenazas están activas.
  • Mejora el nivel de seguridad: permite a los equipos de seguridad detectar y corregir vulnerabilidades en todo el entorno informático, incluidos los servicios en la nube, las aplicaciones SaaS, los terminales remotos y las integraciones de terceros.
  • Protege los datos confidenciales: la gestión de la exposición ayuda a prevenir las filtraciones al identificar los puntos débiles antes de que lo hagan los atacantes, lo que reduce el riesgo de pérdida o compromiso de los datos.
  • Aumenta la eficiencia de TI: al poner de manifiesto los riesgos más importantes, ayuda a los equipos de TI y de seguridad a priorizar su tiempo y sus recursos, lo que elimina las conjeturas y reduce la fatiga por alertas.
  • Aumenta la agilidad: gracias a unas prioridades más claras y a una visibilidad en tiempo real, los equipos pueden actuar con rapidez y seguridad, sabiendo que se centran en los riesgos que plantean mayor peligro.
  • Facilita el cumplimiento normativo: la gestión de la exposición ayuda a las organizaciones a cumplir los requisitos normativos en constante evolución (como PCI DSS, HIPAA, ISO 27001 y NIST CSF 2.0), al proporcionar pruebas continuas de la reducción de riesgos y de la eficacia de los controles.

[Lea también: ¿Qué es el cumplimiento normativo en materia de TI? [Descripción general y directrices básicas]

Estas ventajas no son meramente teóricas: las organizaciones que están modernizando sus estrategias de gestión de terminales y de riesgos ya las están obteniendo.

Un ejemplo: la Universidad de Salford. Aunque su trayectoria comenzó con la necesidad de disponer de visibilidad en tiempo real y de una gestión centralizada de las vulnerabilidades, su enfoque integrado con Tanium, ServiceNow y Microsoft refleja muchos de los mismos principios que definen hoy en día una gestión eficaz de la exposición.

Caso práctico de un cliente: Universidad de Salford

Cuando la Universidad de Salford implantó Tanium por primera vez, el objetivo era obtener visibilidad en tiempo real de toda su red. Los resultados no se hicieron esperar: la plataforma detectó rápidamente cientos de terminales de «TI en la sombra» y miles de parches críticos que faltaban, así como vulnerabilidades.

Además, al integrar Tanium con la CMDB de ServiceNow y Microsoft Sentinel, la universidad estableció una única fuente de información fiable en todas las plataformas, lo que le permitió identificar y mitigar las amenazas antes de que pudieran causar daños.

Lea el caso práctico completo para conocer con más detalle cómo la Universidad de Salford está utilizando Tanium para acelerar los tiempos de respuesta, mejorar la evaluación de riesgos e impulsar una mayor colaboración entre los equipos de operaciones de TI y de seguridad.

Como demuestra la experiencia de la Universidad de Salford, la visibilidad, la rapidez y la integración son fundamentales, pero no se consiguen por casualidad. Esto es posible gracias a la combinación adecuada de tecnologías que funcionan de forma conjunta.

Analicemos las categorías de herramientas que hacen posible la gestión de la exposición y cómo elegir aquellas que mejor se adapten a su entorno.

Tipos de herramientas de seguridad para la gestión de la exposición que conviene conocer

Desde la identificación y gestión de los activos conectados a Internet hasta la garantía de la seguridad de los entornos en la nube y los dispositivos finales, el mercado está repleto de soluciones diseñadas específicamente para hacer frente a los distintos retos que plantean la gestión y la mitigación de los riesgos de exposición.

Sin embargo, esta abundancia de herramientas suele dar lugar a un solapamiento considerable, lo que crea un entorno complejo y, en ocasiones, abrumador para los equipos de seguridad, y dificulta que las organizaciones determinen qué herramientas son esenciales y cómo integrarlas de manera eficaz.

Para ayudarle a comprender mejor los tipos más habituales de soluciones disponibles para respaldar sus iniciativas de gestión de riesgos, hemos clasificado estas herramientas en función de sus funciones principales y sus puntos fuertes. Esta clasificación tiene por objeto aclarar sus áreas de actuación específicas y demostrar cómo pueden aprovecharse para mejorar el nivel de seguridad de su organización:

Gestión de la superficie de ataque

  • Soluciones de gestión de la superficie de ataque (ASM): Identifique, analice y gestione todos los activos expuestos a Internet, incluidos los sistemas de TI no autorizados y los recursos en la nube mal configurados, obteniendo visibilidad sobre la superficie de ataque de una organización, lo que contribuye a mitigar los riesgos antes de que puedan ser aprovechados.
  • Gestión de la superficie de ataque de los activos cibernéticos (CAASM): Ofrece visibilidad y gestión de los activos cibernéticos (internos y externos), lo que ayuda a las organizaciones a identificar, evaluar y mitigar las vulnerabilidades en toda su superficie de ataque.
  • Gestión de la superficie de ataque externa (EASM): se centra en identificar, supervisar y proteger los activos digitales de una organización expuestos al exterior, tales como dominios, servicios en la nube, API expuestas e integraciones de terceros, lo que ayuda a los equipos de seguridad a comprender su vulnerabilidad desde la perspectiva de un atacante y a adoptar medidas proactivas para mitigar los riesgos

[Lea también: ¿Qué es la gestión de activos de ciberseguridad (CSAM)?] [Definición, ventajas y tendencias]

Seguridad de los datos, riesgos y cumplimiento normativo

  • Soluciones de gestión de la postura de seguridad en la nube (CSPM): supervisan y evalúan de forma continua las configuraciones de seguridad en la nube para ayudar a gestionar y proteger los entornos en la nube, así como para garantizar que los activos en la nube sigan cumpliendo con las políticas de seguridad y las mejores prácticas.
  • Soluciones de prevención de pérdida de datos (DLP): supervisan, detectan y evitan la transmisión no autorizada de datos confidenciales para proteger contra las filtraciones de datos, las amenazas internas y el incumplimiento normativo, mediante la aplicación de políticas de seguridad en terminales, redes y entornos en la nube, con el fin de garantizar la integridad de los datos y el cumplimiento de la normativa del sector.
  • Soluciones de gestión del estado de seguridad de los datos (DSPM): proporcionan visibilidad sobre la ubicación de los datos confidenciales, los permisos de acceso, el estado de seguridad y los patrones de uso, con el fin de prevenir fugas de datos e incumplimientos normativos.
  • Plataformas de gobernanza, riesgo y cumplimiento normativo (GRC): ayudan a las organizaciones a gestionar de forma eficaz los requisitos de gobernanza, riesgo y cumplimiento normativo
  • Herramientas de gestión de la configuración de seguridad (SCM): garantizan que las configuraciones de seguridad se apliquen y mantengan correctamente en todos los sistemas, de acuerdo con las mejores prácticas de seguridad y los marcos de cumplimiento normativo, lo que contribuye a evitar errores de configuración que den lugar a brechas de seguridad

Gestión y seguridad de los dispositivos finales

  • Plataformas de protección de aplicaciones nativas de la nube (CNAPP): diseñadas para proteger las aplicaciones nativas de la nube mediante la integración de la seguridad a lo largo de todo el ciclo de vida de la aplicación
  • Plataformas de DevSecOps y del ciclo de vida de desarrollo de software seguro (SDLC): integran la seguridad en los procesos de desarrollo de software, garantizando que las aplicaciones se sometan a análisis y se protejan antes de su implementación
  • Plataformas de gestión de terminales: configure, aplique parches e implemente sistemas operativos y aplicaciones en los terminales de la empresa para garantizar las buenas prácticas de ciberseguridad y la eficiencia operativa en todos los dispositivos
  • Soluciones de seguridad para la tecnología operativa (OT): Proteja los sistemas de control industrial (ICS), el Internet de las cosas (IoT) y otros entornos de TI no tradicionales que resultan fundamentales para sectores como la industria manufacturera, la energía y la sanidad.
  • Herramientas de gestión de parches: garantizan la aplicación oportuna de los parches de seguridad en todos los sistemas y aplicaciones, reduciendo así el periodo de exposición a las vulnerabilidades
  • Soluciones de análisis de la composición del software (SCA): Analizan aplicaciones de software y entornos en contenedores para detectar componentes de software de código abierto y de terceros que presenten vulnerabilidades conocidas, riesgos relacionados con las licencias o parches de seguridad obsoletos.

Gestión de identidades y accesos

  • Plataformas de gestión del ciclo de vida de los certificados (CLM): supervisen, renueven y automaticen la gestión de los certificados digitales para evitar que los certificados caducados o comprometidos provoquen interrupciones del servicio o riesgos de seguridad.
  • Plataformas de detección y respuesta ante amenazas de identidad (ITDR): detectan y responden a amenazas relacionadas con la identidad, como el uso indebido de credenciales, las configuraciones erróneas y la escalada de privilegios, garantizando un acceso seguro y una gestión segura de las identidades

[Véase también: ¿Qué es la gestión de identidades y accesos (IAM)?]

Detección y respuesta ante incidentes

  • Plataformas de detección y respuesta ampliadas (XDR): integran múltiples productos de seguridad en un sistema cohesionado para ofrecer una detección y respuesta integrales ante amenazas en terminales, redes y entornos en la nube
  • Sistemas de gestión de información y eventos de seguridad (SIEM): recopilan, analizan y correlacionan datos de eventos de seguridad procedentes de diversas fuentes para detectar incidentes de seguridad y responder a ellos
  • Plataformas de orquestación, automatización y respuesta en materia de seguridad (SOAR): automatizan y coordinan las operaciones de seguridad, incluida la respuesta ante incidentes, la inteligencia sobre amenazas y la gestión de vulnerabilidades, con el fin de mejorar la eficiencia y la eficacia.
  • Plataformas de inteligencia sobre amenazas (TIP): recopilan y analizan datos sobre amenazas cibernéticas procedentes de diversas fuentes para proporcionar información útil que permita la detección proactiva de amenazas y la respuesta ante incidentes.

Gestión de vulnerabilidades

  • Plataformas de evaluación de la exposición (EAP): evalúan y priorizan los riesgos de exposición en diversos activos y entornos, y ofrecen la posibilidad de integrarse con herramientas de detección para mejorar la visibilidad de los riesgos de seguridad, lo que ayuda a las organizaciones a tomar decisiones fundamentadas para proteger sus activos
  • Soluciones de gestión de vulnerabilidades basadas en el riesgo: priorizar las vulnerabilidades en función de factores de riesgo que van más allá de las puntuaciones CVSS, teniendo en cuenta la explotabilidad, la importancia de los activos y el contexto empresarial, centrándose en la evaluación y priorización continuas de las vulnerabilidades
  • Soluciones de evaluación de vulnerabilidades: Identificar, clasificar y priorizar las vulnerabilidades de seguridad, al tiempo que se ofrecen directrices de corrección para mitigar los riesgos, centrándose en las evaluaciones de la configuración de seguridad y en la elaboración de informes de cumplimiento normativo.

Aunque cada herramienta del ecosistema de gestión de riesgos promete resolver un problema concreto —ya sea identificar configuraciones erróneas en la nube, detectar vulnerabilidades o supervisar los riesgos de terceros—, la realidad es mucho más compleja. Muchas de estas herramientas tienen funciones que se solapan, utilizan lenguajes diferentes y funcionan de forma aislada. Por ejemplo, tanto ASM como EASM se centran en los activos orientados al exterior, mientras que CAASM intenta tender un puente entre la visibilidad interna y la externa, aunque a menudo sin una integración completa ni un contexto compartido.

«El mero hecho de realizar una evaluación de vulnerabilidades que genere una amplia lista de vulnerabilidades puede satisfacer los requisitos de cumplimiento, pero no conducirá a una mejora de la situación de seguridad.2»
Gartner: Cómo pasar de la gestión de vulnerabilidades a la gestión de la exposición

Este panorama fragmentado de herramientas genera más confusión que claridad. Los equipos de seguridad se ven obligados a ir ensamblando paneles de control, conciliar datos contradictorios e intentar establecer prioridades de riesgo en sistemas inconexos. Eso no solo es ineficaz, sino que además es arriesgado.

Por eso la inteligencia artificial se está convirtiendo en algo imprescindible. No se trata solo de potenciar una mejor automatización de las tecnologías de la información, sino de poner orden en el caos. La inteligencia artificial puede ayudar a correlacionar señales entre distintas herramientas, poner de relieve los riesgos más importantes y ofrecer información útil que acelere la respuesta.

Aplicación de la inteligencia artificial a la gestión de la exposición

Con tantas herramientas que afirman gestionar el riesgo, automatizar la respuesta y mejorar la visibilidad, es fácil sentirse abrumado. Sin embargo, no todas las plataformas de gestión de la exposición son iguales, sobre todo en lo que respecta al uso que hacen de la inteligencia artificial.

[Lea también: La guía definitiva sobre la IA en la ciberseguridad]

La IA no es solo una palabra de moda. En la gestión de la exposición, se está convirtiendo rápidamente en el motor que impulsa la detección, la priorización y la respuesta en tiempo real. La plataforma adecuada debería ayudarle a filtrar la información superflua, reducir el trabajo manual y actuar con mayor rapidez en lo que más importa.

A continuación le presentamos seis preguntas clave que le servirán de guía a la hora de evaluar las capacidades de inteligencia artificial en cualquier solución de gestión de riesgos:

  1. ¿Ofrece la plataforma visibilidad en tiempo real de todos los terminales, incluidos los activos remotos, no gestionados y conectados a la nube?
    Busque soluciones que ofrezcan una telemetría exhaustiva en todo su entorno, garantizando que ningún activo quede sin supervisar.
  2. ¿Puede utilizar la inteligencia artificial y el análisis avanzado para detectar vulnerabilidades y priorizarlas en función del riesgo empresarial?Las plataformas
    eficaces aplican la inteligencia artificial para evaluar la explotabilidad, la importancia de los activos y el contexto empresarial, y no se limitan a puntuaciones estáticas.
  1. ¿Automatiza los flujos de trabajo de corrección, como la aplicación de parches, la aplicación de configuraciones y la respuesta ante incidentes?La
    automatización debería agilizar las medidas de respuesta, reducir el esfuerzo manual y acelerar el tiempo de resolución.
  2. ¿Puede reducir el tiempo medio de detección (MTTD) y el tiempo medio de reparación (MTTR) gracias a la información y la coordinación basadas en la inteligencia artificial?
    La plataforma adecuada debería permitir una clasificación rápida de los incidentes y una contención automatizada para minimizar el tiempo de permanencia y el impacto.

[Lea también: Cómo la IA aplicada a la automatización revolucionará los flujos de trabajo de TI actuales]

  1. ¿Permite la elaboración de informes de cumplimiento normativo y la preparación para auditorías gracias a análisis en tiempo real potenciados por la inteligencia artificial?
    Asegúrese de que la plataforma pueda generar informes listos para auditorías y supervisar de forma continua el cumplimiento de los principales marcos de ciberseguridad.
  2. ¿Puede integrar varias herramientas específicas en una plataforma unificada para reducir la complejidad y mejorar la eficiencia?
    Una solución sólida debería unificar la gestión de terminales, la evaluación de riesgos, el cumplimiento normativo y la respuesta ante amenazas, con el fin de reducir la proliferación de herramientas y los gastos operativos.

La inteligencia artificial no es más que el principio. La verdadera ventaja surge cuando las capacidades de la inteligencia artificial se unifican en una única plataforma, capaz no solo de detectar y priorizar los riesgos, sino también de agilizar la respuesta, reducir la complejidad y acelerar la obtención de resultados.

Cuando se producen incidentes de seguridad, la rapidez lo es todo, y la ventaja no radicará simplemente en disponer de inteligencia artificial, sino en cómo se aplique. Las organizaciones pueden responder con mayor rapidez y eficacia cuando la información sobre amenazas, el contexto de los activos y los controles de respuesta están disponibles en un único entorno integrado.

En Tanium, hemos desarrollado nuestra plataforma para facilitar precisamente este tipo de gestión de riesgos: en tiempo real, unificada y escalable por diseño.

Cómo la gestión autónoma de los dispositivos finales contribuye a una gestión eficaz de la exposición

En el abrumador y fragmentado panorama actual de la seguridad, la plataforma Tanium ofrece una gestión autónoma de terminales (AEM) que proporciona un enfoque unificado de la gestión de riesgos, lo que simplifica las operaciones y mejora la rapidez y la precisión de los resultados en materia de seguridad.

Al integrar capacidades como Tanium Risk & Compliance directamente en nuestro marco AEM, Tanium permite a las organizaciones identificar, priorizar y corregir vulnerabilidades de forma continua, todo ello desde una única plataforma. Gracias a la visibilidad en tiempo real de todos los terminales y a los flujos de trabajo automatizados para la aplicación de parches y el cumplimiento de la configuración, Tanium ayuda a los equipos a reducir los riesgos, garantizar el cumplimiento normativo y actuar con mayor rapidez.

Para que resulte eficaz, la gestión de la exposición debe ser tanto exhaustiva como oportuna. Tanium AEM ofrece información detallada y en tiempo real sobre los terminales gestionados y no gestionados, junto con controles ágiles para hacer frente a los riesgos de forma rápida y a gran escala, incluso en los entornos empresariales más complejos.

Tanium AEM permite a los equipos gestionar los riesgos a gran escala y en tiempo real. A continuación le explicamos cómo hacerlo:

  • Visibilidad en tiempo real de todo su entorno de terminales, incluidos los activos remotos, fuera de la red y conectados a la nube
  • Telemetría integral en todo su entorno para detectar riesgos ocultos y puntos ciegos
  • Segmentación personalizada por unidad de negocio, zona geográfica o tipo de activo para facilitar la supervisión y la elaboración de informes específicos
  • Aplicación automatizada de parches y cumplimiento de la configuración en todos los sistemas operativos y programas
  • Flujos de trabajo integrados para aplicar actualizaciones, hacer cumplir las políticas y responder a las amenazas sin necesidad de intervención manual
  • Respuesta rápida ante incidentes para aislar los activos afectados y contener las amenazas antes de que se propaguen
  • Informes preparados para auditorías con datos de análisis en tiempo real y puntuaciones de riesgo
  • Compatibilidad con marcos normativos como el NIST CSF, la HIPAA, la norma PCI DSS y otros
  • Gestión unificada de los controles de riesgo, cumplimiento normativo y seguridad a través de un único agente y una única plataforma
  • Las integraciones nativas con las soluciones de ServiceNow y Microsoft aceleran la resolución de incidencias y agilizan los flujos de trabajo
  • Amplíe su infraestructura sin esfuerzo, incluso en los entornos más grandes y distribuidos
  • Reduzca al mínimo el impacto en la red gracias a la arquitectura distribuida de Tanium

La gestión de la exposición no es solo una moda, sino una evolución necesaria en la forma en que las organizaciones se defienden frente a las amenazas actuales. Con las herramientas y la estrategia adecuadas, los equipos pueden pasar de aplicar parches de forma reactiva a reducir los riesgos de manera proactiva. Tanium contribuye a que ese cambio sea posible.

Con Tanium, los equipos de seguridad pueden gestionar los riesgos y el cumplimiento normativo a gran escala, garantizando que todos los dispositivos finales se mantengan actualizados con los últimos parches de seguridad y configuraciones, lo que permite a las organizaciones mantener el control de su entorno con confianza y en tiempo real.

La gestión de las vulnerabilidades y la garantía del cumplimiento normativo continuo son más importantes que nunca. Concierte una demostración para descubrir cómo Tanium puede ayudar a su organización a lograr una gestión continua de las vulnerabilidades, el cumplimiento normativo y una mejora de la postura de seguridad.